Stablecoin Conference 2025
Conoce los aprendizajes clave que nos dejó el primer evento enfocado 100% en stablecoins en Latam. Y descubre cómo están transformando los p...
Lo que Bitcoin no pudo lograr, las stablecoins sí lo hicieron. Descubre cómo pasaron de ser una herramienta interna del ecosistema cripto a infraestructura real de pagos globales.
junio de 2026

Este es el segundo de una serie de tres artículos sobre el pasado, presente y futuro de las stablecoins como infraestructura de pagos globales. Te recomendamos leer el primero antes.
El problema que Satoshi Nakamoto intentó resolver en 2008 era real: mover dinero entre personas sin depender de intermediarios costosos y lentos. Bitcoin demostró que era técnicamente posible. Pero su volatilidad extrema y sus limitaciones de escala lo convirtieron en otra cosa: un activo especulativo, no un medio de pago.
Y entonces, se generó una nueva pregunta: ¿Podría existir una versión digital del dólar? Una que fuera estable en valor y que heredara la velocidad y la programabilidad del blockchain sin la montaña rusa de precios. Como respuesta, nacieron las stablecoins.
Las primeras stablecoins no nacieron con una visión grandiosa. Nacieron para resolver un problema práctico dentro del ecosistema cripto.
En 2014, Tether lanzó USDT, un token digital respaldado uno a uno por dólares estadounidenses. El objetivo inicial era permitir que los traders de criptomonedas movieran valor entre exchanges sin tener que convertirlo a dólares físicos cada vez, un proceso que en ese entonces tardaba días y generaba comisiones bancarias altísimas.
Era una solución interna para un problema interno. Pero al crear un dólar digital que podía moverse en segundos a cualquier lugar del mundo, Tether sin querer sentó las bases para algo mucho más grande.
Durante los primeros años, las stablecoins fueron casi invisibles fuera del mundo cripto. Pero los números cuentan una historia clara: la capitalización de mercado total de stablecoins creció de aproximadamente $2 mil millones en 2019 a más de $230 mil millones en el primer trimestre de 2025, según análisis publicados en el Journal of International Economic Law de Oxford.
Ese crecimiento no fue lineal. Tuvo aceleradores específicos:
2020–2021: DeFi y la primera ola de uso real. El auge de las finanzas descentralizadas creó demanda masiva de stablecoins como unidad de intercambio dentro de protocolos de préstamos, intercambios y generación de rendimiento. USDC, lanzado en 2018 por Circle y Coinbase con un enfoque regulatorio más transparente que Tether, ganó terreno rápidamente.
2022–2023: La crisis que fortaleció a las sobrevivientes. El colapso de Terra/Luna en 2022, una stablecoin algorítmica sin respaldo real, borró $40 mil millones del mercado en días y generó una ola de escrutinio regulatorio. El resultado paradójico fue que fortaleció a las stablecoins respaldadas por activos reales. USDT y USDC salieron más sólidas del episodio, con mayor confianza institucional.
2023–2025: El giro hacia pagos reales. Aquí es donde el relato cambia de forma más significativa. Las stablecoins dejaron de ser principalmente un instrumento de trading y empezaron a usarse para pagos, remesas y liquidaciones comerciales. El volumen de transacciones en stablecoins creció un 83% entre julio de 2024 y julio de 2025, superando los $4 billones en volumen durante los primeros siete meses de 2025, según datos de TRM Labs.
La diferencia es estructural. Una stablecoin denominada en dólares no tiene el problema de volatilidad que descartó a Bitcoin como medio de pago. Si alguien te debe $1,000 dólares y te los paga en USDC hoy, recibes $1,000 dólares, no $800 ni $1,200 dependiendo del mercado.
Pero hay más. Las stablecoins heredaron las ventajas técnicas del blockchain que Bitcoin introdujo: liquidación en segundos, disponibilidad 24/7, sin horarios bancarios, sin cierres por feriados, sin fronteras geográficas que impongan fricción.
Para mercados emergentes, la combinación fue especialmente poderosa. En América Latina, el 71% de la actividad en stablecoins está vinculada a pagos transfronterizos, la proporción más alta del mundo según datos de CoinLedger, impulsada por la necesidad de acceder a dólares y mover dinero entre países sin depender de sistemas bancarios lentos y costosos.
El momento decisivo llegó cuando las stablecoins empezaron a integrarse con los sistemas de pagos locales. Brasil es el ejemplo más claro: BRLA, una stablecoin respaldada en reales brasileños, creció de prácticamente cero a $400 millones en volumen mensual entre 2023 y principios de 2026, impulsada en parte por su integración con Pix, el sistema de pagos instantáneos del Banco Central de Brasil.
Esto cambió la naturaleza del instrumento. Ya no era solo una forma de mover dólares digitales entre exchanges o wallets cripto. Era una capa de liquidación que podía conectar con los sistemas financieros tradicionales de cada país.
Esa integración es lo que hace posible que una empresa en México reciba un pago desde Europa en minutos, o que una empresa en Colombia cobre a un cliente en Asia sin abrir cuentas bancarias en cada jurisdicción.
En 2025, el volumen total de transacciones en stablecoins alcanzó $33 billones anuales, un aumento del 72% respecto al año anterior, según datos de Artemis Analytics citados por Bloomberg USDC lideró con $18.3 billones y USDT registró $13.3 billones.
Para ponerlo en perspectiva: eso es más que el PIB de la mayoría de los países del mundo, moviéndose a través de rieles digitales, en segundos, sin necesidad de un banco central o una red de corresponsales. La promesa de Satoshi de 2008 no la cumplió Bitcoin. La cumplieron las stablecoins. Y lo que viene después, lo exploraremos en el siguiente artículo.
Conoce los aprendizajes clave que nos dejó el primer evento enfocado 100% en stablecoins en Latam. Y descubre cómo están transformando los p...
Conoce los requisitos para aplicar la exención del IVA del 19% en servicios a turistas extranjeros en Chile.
El crecimiento exponencial del ecosistema cripto ha llevado a los gobiernos de todo el mundo a diseñar regulaciones que brinden seguridad y ...
Hoy en día, las formas de pago sin contacto más usadas son el QR y la tecnología NFC. Ambos tienen beneficios, pero no siempre se adaptan de...